INNOVACIÓN
El descubrimiento de evidencia humana fechada en 14.500 años antes del presente rompió la tesis de Clovis que dominó la arqueología durante décadas, posicionando a Chile como punto clave en la discusión sobre los orígenes de los primeros habitantes del continente.
50 años
De investigación continua
10
Campañas de excavación
+120
Artículos científicos publicados


Fotografías excavaciones: Tom Dillehay
Lo que hace único a Monte Verde es la extraordinaria conservación de restos orgánicos —maderas, fibras vegetales, cueros, alimentos y hasta huellas humanas— preservados bajo una capa de turba de un antiguo humedal. Esta condición excepcional permite conocer aspectos de la vida cotidiana que raramente sobreviven al paso del tiempo.
Monte Verde es un lugar único
Cuando comenzamos las excavaciones a fines de los años setenta, la evidencia que encontramos —chozas, herramientas de madera y hueso, restos de alimentos y hasta huellas humanas preservadas en la turba— nos llevó a cuestionar una de las creencias más arraigadas en la arqueología: la llamada teoría Clovis, que sostenía que los primeros habitantes de América habían llegado hace unos 13.000 años portando una tecnología lítica característica.
Monte Verde demostró algo distinto. Con una antigüedad de al menos 14.500 años, se convirtió en el sitio pionero que derribó ese modelo y abrió un nuevo capítulo en la historia del poblamiento humano en el continente.
Hoy, la Fundación Monte Verde trabaja para que este legado científico y cultural sea protegido, estudiado y compartido con las comunidades locales y con el mundo. Nuestro compromiso es claro: resguardar, investigar y difundir Monte Verde, no solo como un sitio arqueológico excepcional, sino como un patrimonio vivo que pertenece a toda la humanidad.
Con la postulación a Patrimonio Mundial de la UNESCO en curso, reafirmamos que Monte Verde no es solo un referente de la arqueología, sino también un espacio para aprender, reflexionar y proyectar nuestra memoria común hacia el futuro.